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Aprender una nueva palabra: ¿Cómo sucede en realidad?

abril 10, 2013

La adquisición de vocabulario es crucial para el aprendizaje de segundas lenguas y lenguas extranjeras, como destacamos en nuestro último artículo. Debemos incrementar y cultivar el vocabulario para progresar en nuestros estudios de lenguas, pero ¿cómo sucede esto en realidad? ¿Cuándo puedes decir que has conseguido aprender una nueva palabra? Este artículo examinará estas cuestiones, que deben tenerse en consideración, no solo en un sentido teórico, sino que también porque una comprensión básica del progreso en la adquisición de vocabulario es muy importante para establecer estrategias eficientes de enseñanza, evaluación y aprendizaje de vocabulario.

A primera vista, la adquisición de vocabulario puede parecer algo fácil: puedes conocer cierta palabra o no conocerla. Sin embargo, como sucede con muchos otros aspectos relacionados con el aprendizaje de lenguas, en realidad se trata de un proceso bastante complejo. El lingüista Norbert Schmitt describe esta complejidad en su libro de 224 páginas: “Una respuesta adecuada para la pregunta ‘¿Qué significa conocer una palabra?’ precisaría un libro mucho más grueso que este”. No obstante, a pesar de la naturaleza complicada del aprendizaje de vocabulario y del hecho de que su mecánica todavía es en cierto modo misteriosa, existe algo de lo que podemos estar seguros: al menos por lo que respecta a los estudiantes adultos de lenguas, las palabras no se aprenden al instante. Por el contrario, se adquieren gradualmente durante un periodo de tiempo al haberlas encontrado un gran número de veces. (1)

En este proceso, pueden identificarse cinco pasos (2):

(1) Primer encuentro con una nueva palabra
(2) Una imagen clara de la forma que tiene la nueva palabra, ya sea visual, auditiva o ambas
(3) Aprendizaje del significado de la palabra
(4) Formación de una fuerte conexión en la memoria entre la forma y el significado
(5) Uso de la palabra

Para pasar de no conocer la palabra a poder utilizarla correctamente, el  estudiante de lenguas debe recorrer con éxito cada uno de estos pasos. No es posible utilizar la palabra con precisión si la ortografía, la pronunciación y el/los significado(s) de la palabra no se aprenden correctamente. Por otro lado, si un estudiante no consigue formar una conexión duradera en la memoria entre la forma y el significado (paso 4), los esfuerzos efectuados en los primeros tres pasos serán inútiles. Por tanto, es importante recordar que, para hacer que este proceso sea lo más eficiente posible, el estudiante debe seguir un curso de lengua y escoger estrategias de aprendizaje que estén diseñadas y optimizadas pedagógicamente para satisfacer las necesidades específicas de cada una de estas fases.

También se puede examinar esa misma gradualidad dividiendo el conocimiento de vocabulario en conocimiento receptivo y productivo (3). El conocimiento receptivo de vocabulario normalmente se define como la posibilidad de reconocer la forma y recordar el significado al escuchar y al leer, mientras que el conocimiento productivo hace referencia a la posibilidad de recordar y producir la forma hablada o escrita correcta de una palabra en la lengua extranjera que se aprende (4). El proceso de aprendizaje de la palabra normalmente va de conocer la palabra de forma receptiva a aprenderla de forma productiva (5): normalmente, primero aprendemos a reconocer y comprender una palabra y, más tarde, a cómo utilizarla. Aunque esta causalidad pueda debatirse (6), es difícil no estar de acuerdo en que “si el usuario puede utilizar correctamente una palabra, este también deberá comprenderla al escucharla, verla o en ambos casos” (5).

Al adquirir un conocimiento productivo con WordDive, también aprenderás muchas otras palabras de manera receptiva  (las palabras de los ejemplos y descripciones que forman el contexto de las palabras en las que nos centramos). Por otro lado, aprender palabras receptivamente no conduce necesariamente a un aprendizaje productivo. Por tanto, te animamos a que te centres en el aspecto productivo del aprendizaje de vocabulario, almacenando las palabras en la memoria a largo plazo y utilizándolas al hablar o escribir. Esta es la forma más rápida de aprender a utilizar una nueva lengua así como de aprender más mientras la utilizas.

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Por último, además de la dimensión cuantitativa del vocabulario, existen factores cualitativos que se deben tener en cuenta: no importa solo el tamaño del vocabulario (el número de palabras que se conocen), sino también su profundidad (lo bien que se conoce una palabra concreta). La mayoría de investigadores están de acuerdo en que el aprendizaje de vocabulario no es un fenómeno de todo o nada, sino que implica grados de conocimiento (5), y se debería ver como un proceso incremental: un continuo en el que se pasa a tener un gran conocimiento de los diferentes significados de una palabra, su relación con otras palabras y su extensión a usos metafóricos (7).

El mes que viene continuaremos explorando el proceso de aprendizaje de lenguas, pero esta vez desde un punto de vista cognitivo. Dado que la adquisición de nuevo vocabulario no consiste solo en aprender, sino también en recordar, nos concentraremos en el papel de la memoria en la adquisición del vocabulario.

¡Que disfrutéis del aprendizaje de lenguas!

Timo-Pekka
Equipo de WordDive

Referencias y lecturas adicionales:

(1) Schmitt, Norbert (2000). Vocabulary in Language Teaching.Cambridge University Press.
(2) Hatch, Evelyn & Cheryl Brown (1995). Vocabulary, Semantics, and Language Education. Cambridge: Cambridge University Press.
(3) See e.g.: Mondria, Jan-Arjen & Boukje Wiersma (2004): Receptive, productive and receptive + productive L2 vocabulary learning: What difference does it make? − Vocabulary in a Second Language; 79−100.
Pinner, Richard S. (2009). Understanding Meaning: Defining expectations in vocabulary teaching. King´s College London.
Zhong, Hua (2011). Learning a Word: From Receptive to Productive Vocabulary Use. University of Sydney.
(4) Nation, Paul (1990). Teaching and Learning Vocabulary. Newbury House, New York.
(5) Laufer, Batia (1998). The development of passive and active vocabulary in a second language: same or different? Applied Linguistics, 19(2), 255-271.
(6) E.g. Warning, Rob (2002). Scales of Vocabulary Knowledge in Second Language Vocabulary Assessment. Appeared in Kiyo, The occasional papers of Notre Dame Seishin University.
(7) Beck, Isabel & Margaret McKeown (1991). Conditions of vocabulary acquisition. In R. Barr, M. L. Kamil, P. Mosenthal, & P. D. Pearson (Eds.), Handbook of reading research, 789-814. New York: Longman.

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